Vlaada Chvátil

Dos palabras bastan para definir a este checo infatigable: hombre orquesta. Fin del artículo. Pocos autores han conseguido crear juegos tan distintos entre sí. Vlaada Chvátil (Jihlava, República Checa, 1971, licenciado en Informática) además, 1: tiene el mérito de haberlo hecho en una corta ludografía de unos escasos veinte títulos, si no contamos expansiones. 2: cuenta en su obra con no menos de diez grandes títulos, que representa un porcentaje al alcance de muy pocos. 3: Chvátil nunca trabaja en coautoría («Por desgracia, mi proceso de diseño no es muy adecuado para el codiseño.»), como veremos luego. Y 4: es el editor principal de Czech Games Edition, una editorial totalmente imbricada en su vida y sus creaciones, lo que podría ser la causa que no haya publicado ningún juego desde 2017.

El londinense Joel Windels, el hombre detrás de la recomendable página de crítica de juegosBest Play, lo dice con otras contundentes palabras: «Cada maldito juego que crea se convierte en un éxito comercial y de crítica. Este hombre es como Robert De Niro, pero para las casillas de cartón y los dados». ¡Ahí es nada, Robert de Niro!

Como afirma el mismo Vlaada, lo único que unifica sus juegos es que le gustan, ya que nunca publicaría un juego que no le gustara, nada más y nada menos que eso. Es un experto e incansable jugador (nota para curiosos y mitómanos: su autor preferido es Stefan Feld, en las antípodas de Chvátil como creador) al que le gustan todo tipo de juegos, menos los de traición constante y puñalada por la espalda como Diplomacy (Alan B. Calhamer, 1959).

Nuestro autor forma parte de la pequeña y robusta comunidad de jugadores experimentados de Chequia, con los que comparte desde hace treinta años reuniones y sesiones de juego de forma continuada, lo que posiblemente provoca que pueda disponer para sus juegos de un ejército de voluntariosos y sagaces probadores de juego.

Vlaada Chvátil publicó su primer juego en 1997 (Arena: Morituri te salutant) y saltó a la primera línea en 2006. Veámoslo según su propio relato. Esos jugadores checos cada año visitaban la feria de Essen en Alemania, la más importante del mundo, pero 2006 fue especial: había un stand de juegos checos, entre los que destacaba una minúscula compañía checa que presentaba un juego desconocido autoeditado por Vlaada Chvátil: Through the Ages - A Story of Civilization (para abreviar TtA), del que solo disponían de unos pocos centenares de ejemplares. Y fue un éxito (que aun dura, y más después delaggiornamento que realizó en 2015). ¿Por un juego desconocido de una editorial desconocida? No, la razón de que los más avispados asistentes a la feria fueran en masa al diminuto stand de Czech Board Games fue que el prestigioso crítico Rick Thornquist alabó otro juego de Chvátil, Greanaland, publicado poco antes. Su artículo provocó que, entre muchos otros, un editor norteamericano comprara el juego, lo probara y ese mismo día ofreciera un buen contrato para su publicación en Estados Unidos.

Escuchemos qué pasó justo después: «Durante los cientos de horas de trabajo en la primera edición de TtA, mis amigos y yo nos dimos cuenta de eso era lo que queríamos hacer para ganarnos la vida. Y así, desde 2007, Czech Games Edition (CGE) visita la feria de Essen con nuevos juegos cada año (maldito seas, estúpido virus, por romper esa bonita tradición)». CGE es la editorial que creó con sus amigos en 2007 para publicar sus juegos y los de otros autores checos, que también se han convertido en éxitos, como Alquimistas(Matúš Kotry, 2014) o Macedonia de letras, uno de los mejores títulos de 2020 (Ondra Skoupý) y no checos, como Tzolk'in: El Calendario Maya, de los italianos Simone Luciani y Daniele Tascini (2012).

Como autor es lento («Los juegos necesitan su tiempo») y no propone nunca jugar un prototipo suyo si antes no lo ha probado muchas veces y convertido en un prototipo virtual totalmente acabado, en lo que le ayuda su amplia experiencia previa como diseñador de videojuegos. Crear un juego para él debe ser siempre un proceso divertido, que no se detiene hasta que el tema y la mecánica se funden en una sola cosa.

A la pregunta de larga e interesante entrevista de Andrea Ligabue en The Opionionated Gamers sobre si diseñar juegos es una forma de arte, Chvátil respondió: «Bueno, depende de lo estricta que sea la palabra "arte". Yo diría más bien que es un oficio creativo. No soy un "verdadero artista" que crea Arte con mayúsculas, que necesita expresarse o seguir su voz interior. Hay mucho entusiasmo, ideas repentinas e implicación extrema, pero también mucho análisis, evaluación, pensamiento, hojas de Excel y programación... Seguro que soy más un geek que un artista :).»

Decíamos al principio que no menos de diez obras de Chvátil se han convertido en éxitos de crítica y público. Si nos fijáramos solamente en dos juegos serían el mencionado TtA y Código secreto, que le permitió ganar el gran premio que ansían todos los autores de juegos: el Spiel des Jahres, entre otros muchos, como el de Mejor Autor del Año de los Premios Dau Barcelona, un premio en el que el jurado son los mismos autores de juegos, que reconocen al mejor entre ellos. De Código secreto, creado en su totalidad durante una convención de jugadores (y desmintiendo por una vez la lentitud en la creación de sus juegos) dice con orgullo que entre todos sus juegos este es el que le hizo comprender a su madre cuál era su trabajo de creador de juegos.

Claro que, como dice Chvátil, los premios están muy bien, pero no superan la satisfacción de saber que los jugadores disfrutan con tus juegos, y de conseguir que sus familiares no jugadores pasen buenos ratos con sus juegos. Esta debe ser la prueba definitiva que los juegos son realmente buenos.

Consejo de Vlaada Chvátil para nuevos autores: «Crea los juegos que os gusten a ti y a tus amigos».