Klaus Teuber

Llegas a Catan. Tu pequeño grupo lo componen mujeres y hombres valientes y esperanzados. Habíais oído hablar tantas veces de la rica isla de Catan… Comenzáis a instalaros: en poco tiempo habréis construido dos pequeños tramos de camino y dos poblados en dos lugares diferentes. Todo va bien, Catan es una isla muy rica. Sus tierras dan trigo, lana, arcilla, de los bosques y de las montañas sacáis toda la madera y el mineral que necesitáis para vivir bien y seguir creciendo. Como os podíais imaginar no estáis solos, tres grupos más han llegado a Catan y tendréis que repartir la materia prima. Ha llegado el momento de negociar con los vecinos, seguro que les interesa vuestro excedente de lana a cambio de los troncos que amontonan. Atención: unos bandidos peligrosos amenazan continuamente con robaros las cosechas y los materiales de construcción. Para dominar la isla de Catan no será suficiente contar únicamente con algunos poblados, ha llegado la hora de crecer, es el momento de convertir los poblados en ciudades de progreso, en establecer largas carreteras.

Todo el mundo conoce la isla de Catan, todo el mundo sabe cómo se juega a Catan, todo el mundo ha intentado ser el amo de Catan. Pero no todo el mundo conoce a su creador.

Klaus Teuber nació en 1952 en Rai-Breitenbach, un diminuto pueblo alemán rodeado de prados y montañas. Después de los estudios universitarios trabajó en la empresa dental de su padre, hasta que en 1998 decidió dedicarse exclusivamente a la creación de juegos. En 2002 creó la empresa Catan GmbH con su mujer Claudia y sus hijos Guido y Benjamin, para dirigir el desarrollo y las licencias de sus juegos en todo el mundo.

El juego Catan nació de la fascinación que desde la infancia sentía Klaus por los vikingos, que le llevó a estudiar su civilización, sus ansias por surcar el mar y por descubrir y conquistar nuevas tierras. Catan podría ser una isla descubierta por exploradores vikingos. Después de la idea inicial no paró de pulirlo, eliminando reglas que lo complicaban en exceso, hasta dejarlo en el juego que conocemos, de reglas modélicas tanto por su contenido, accesibilidad y claridad, como por su presentación casi tutorial. Es extraño y admirable que un juego en el que conviven diferentes estrategias para ganar se explique en menos de diez minutos.

Catanno es el único éxito de Klaus Teuber, puesto que ha ganado hasta cuatro veces el prestigioso premio alemán Spiel des Jahres, premio que asegura a los creadores un sitio en la pléyade de los autores de juegos de mesa contemporáneos, además de unos suculentos ingresos, enormes en el caso de Catan, con cerca de treinta millones de ejemplares vendidos desde su primera publicación en 1995. Los otros tres Spiel que ha conseguido en su carrera son: Barbarossa (1998), Adel Verpflichtet(1990) y Drunter und Drüber(1991), ninguno de los cuales, ejem, ejem, publicados en castellano. Y se lo merecen absolutamente, baste decir que de Adel Verpflichtet, el gran Alan R. Moon (autor entre otros muchos juegos de ¡Aventureros al tren! y, con Bruno Faidutti, del trepidante Diamant, editado por Devir) considera que después que haberlo jugado continuamente desde su publicación hace más de treinta años no encuentra ni un solo detalle que pudiera ser mejorado. Lo resume en una sola palabra: «perfecto». Por otra parte, según el mismo Klaus Teuber, sus mejores juegos son Löwenherz, Entdecker y, por supuesto, Catan.

Volvamos a Catan,un juego para pensar estratégicamente, para negociar y convencer. En Catan se gana negociando con los demás jugadores, convenciéndoles de que el trato que ofrecemos es justo y que las dos partes que negocian saldrán ganando. Siempre, eso sí, en beneficio propio. Claro que una pequeña ayuda de los dados será bienvenida, pues Teuber cree que en los juegos debe haber algo de azar.

Un juego que reproduce la vida de la humanidad desde su inicio: cosechar, comerciar, construir. Un juego donde el azar beneficia al que ha jugado mejor, no al jugador que tira los dados, y castiga (mediante un mecanismo ya conocido en otros juegos, pero muy bien aplicado y de una absoluta simplicidad en Catan) al que desprecia la negociación. Un juego con tablero modular, que significa partidas siempre distintas. Un juego que ha cambiado tanto la manera de crear juegos como la misma manera de jugar. Información de servicio: Teuber está convencido que el mejor recurso para ganar en Catan es el trigo.

Para la pequeña historia: cuando ganó el Spiel des Jahres en 1995 nadie en la industria del juego le auguró un éxito comercial más allá de los dos o tres primeros años, ya que hasta Catan, con alguna excepción, es lo que sucedía con los juegos que ganaban el premio.