Wolfgang Warsch

 En 2018 nació una estrella en el mundo de los juegos de mesa. Ese año, un desconocido autor austríaco, Wolfgang Warsch, que hasta entonces había publicado solamente dos juegos con poca o ninguna fortuna, se alzó con el Spiel des Jahres al mejor juego para expertos y consiguió que otros dos juegos suyos fueran finalistas, uno en la categoría para expertos y otro en la de mejor juego, respectivamente Pócimas y brebajes, Optimus yThe Mind, de los cuales hablaremos enseguida. Sabiendo que cada categoría consiste en solamente tres finalistas, no está mal colocar tres juegos de seis. Además, un jurado formado por grandes autores de juegos de todo el mundo lo proclamó como mejor autor del año en los Premios Dau Barcelona. Como dice él mismo con algo de sorna "2018 será un año muy difícil de superar".

 

¿Quién es ese desconocido? Wolfgang Warsch nació en 1980 en un pequeño pueblo de Austria y actualmente vive con su mujer y sus dos hijos en Viena. Está doctorado en biología molecular y tiene un máster en genética y microbiología, lo que desmiente que muchos autores de juegos provienen del campo de las matemáticas o de la informática. Hasta 2018 (se profesionalizó inmediatamente a causa del inmediato éxito de sus primeros juegos) trabajaba como científico en la investigación del cáncer, especialmente de la leucemia.

 

Como muchos otros autores, de joven ya ideaba juegos. Su dedicación metódica a la creación empezó en 2012. Entonces vivía en Cambridge y fue allí donde empezó a jugar regularmente, de forma que a su regreso a Viena en 2016 ya disponía de un buen bagaje sobre los juegos de mesa contemporáneos. Le duele admitir que ahora ya no juega tanto como antes, aunque conserva, cuando la pandemia lo permite, su reunión semanal con otros autores de juegos, de la mano de Alexander Pfister (autor de juegos laureados como Isla de Skye: de líder a rey, u otros tan aclamados como Mombasa o Great Western Trail).

 

Los juegos con los que más disfruta son el Ajedrez y el Go, a los que juega a menudo, y los prototipos, suyos o de sus colegas. Afirma con modestia que no debe ser él quien juzgue cual es su mejor juego. En cualquier caso le gusta jugar mucho a la gama de juegos Optimus. Y aun le gusta más haberlo creado e idear nuevas formas de jugarlo.

 

Escuchémosle sobre su método de creación: "I mainly try to find a unique mechanism and on that I "build" a working game. But I always try to keep the game as "small" as possible.", es decir, intenta encontrar una mecánica nueva y única, porqué a excepción de su otro éxito Las tabernas de Valfonda (2019), sus juegos parten de la creación de una nueva mecánica. Afirma que la inspiracion le suele venir mientras camina, actividad a la que dedica dos o tres horas cada día. Como sea que apenas juega a juegos publicados, bromea con que siempre tiene la esperanza de volver a inventar la rueda, porqué para él este desconocimiento de los juegos que van apareciendo es una ayuda impagable, como sea que le previene de copiar otras ideas. Pone como ejemplo su juego The Mind, del que está convencido que no existiría si él hubiera conocido y jugado The Game (Steffen Benndorf, 2015), publicado con anterioridad. Anécdota para la historia: compró un ejemplar de The Game únicamente porqué necesitaba una baraja de 100 cartas numeradas para probar su juego.

 

Sin duda, su anterior carrera como científico le ha proporcionado un buen empujón. Para él, hay algunas similitudes, por ejempleo, entre encontrar una nueva mecánica o una nueva hipótesis de trabajo mientras continuas pensando en alternativas en uno y otro caso, entre crear y probar un prototipo o diseñar y poner en práctica un experimento, entre redactar el reglamento final de un juego y escribir un artículo científico, entre buscar un editor para el juego o para el artículo, entre incluir las observaciones de un editor y realizar nuevos experimentos para comprobar una hipótesis. A veces, en un proceso que dura años.

 

Así, los juegos de Warsch se caracterizan por ser diferentes, cada uno de sus juegos introduce nuevas maneras de jugar. Veámoslo en los tres juegos que le dieron a conocer y a convertirlo en un autor de prestigio en 2018.

 

The Mind es un juego de cartas que como afirman las reglas se juega con la mente. Consiste únicamente en una baraja de cartas numeradas del 1 al 100. Cada jugador dispone de un número creciente de cartas (una en el primer nivel, dos en el segundo...) que deben poner en la mesa por orden creciente, sin que haya turno de juego. Simplemente deben pensar, en función del número de cartas total de cada turno cuando deben poner una carta en la mesa, especulando sobre qué cartas tienen los otros jugadores. No hay vencedores ni vencidos porqué todos los jugadores juegan juntos, y juntos consiguen el objetivo o juntos pierden. Es obvio que se juega en completo silencio y sin hacer ningún tipo de señales. ¿Se juega con la mente sí o no?

 

Optimuses un juego inteligente, como asegura su nombre en inglés, That's pretty clever! Inscrito en la amplísima nómina actual de los juegos roll & write (se tiran unos dados y cada jugador los escribe en una hoja según su criterio y atendiendo a unas normas de puntuación), destaca por la riqueza de posibilidades y las arriesgadas decisiones que hay que ir tomando en cada jugada. Y solamente con seis dados de colores distintos y una hoja en que anotar los resultados, con el añadido que quien tira los dados es el primero en tener que analizar la situación para no beneficiar a los demás jugadores, sabiendo que no siempre las tiradas con números altos son las mejores. Bonus track: se puede jugar en solitario. Pues sí, un juego inteligente.

 

El ganador del Spiel des Jahres 2018 en la categoría de juego experto, Pócimas y brebajes, es un juego en que vas mejorando tus posibilidades a medida que progresa el juego... si tomas las decisiones correctas y si la suerte te acompaña. Ambientado en una feria donde todo tipo de curanderos utilizan sus pócimas para embaucar a los visitantes, se trata de una competición en la que avanzas con los puntos conseguidos con las mixturas que cocinas en tu olla, mixturas que serán mejores si arriesgas más en encontrar a ciegas nuevos y mejores ingredientes en una bolsa. A más intentos de meter la mano en la bolsa más ocasiones de encontrar lo que necesitas, pero también más riesgo de que lo pierdas todo. Para quien le gusten los tecnicismos, este juego es una brillante mezcla de Bag building y Push your luck, o sea, lo explicado en estas líneas. 

 

Desde 2018, Warsch ha sido premiado en muchísimas ocasiones y ha vendido más de cuatro de millones de ejemplares de sus juegos, ahí es nada. La ciencia ha perdido un buen biólogo molecular, pero la cultura ha ganado un extraordinario creador.