Thomas Sing

Cada año aparecen en el mercado más de mil juegos nuevos. Algunos son reediciones, otros expansiones de juegos ya existentes y la mayoría juegos realmente nuevos. Esto no significa que no estén inspirados en otros juegos, ya sea en la mecánica de juego o la temática. Por ejemplo, los juegos de rol se parecen mucho entre ellos porqué pertenecen a una misma familia con las características bien determinadas, o los juegos llamados de «colocación de trabajadores», los «push your luck» o los juegos en los que predomina una subasta, que siempre recordarán a los otros muchos juegos de subastas. Esto no quiere decir que sean malos juegos o meras copias, pero sí que en su mayoría no son juegos que no se parecen a nada, una limitada familia formada por juegos que han abierto un nuevo camino donde puedan aventurarse los autores de juegos, como Catan, Carcassonne, Dixit, Time Stories, Exit, Pandemic, El Grande, Los Hombres-lobo de Castronegro, Código secreto, Battle Line o 7 wonders.

Cada año, por fortuna, aparece un juego que pertenece o se acerca a esa categoría tan especial de juegos que no se parecen a ningún otro. A veces, estos juegos encuentran su fuente en un antiguo juego y lo reformulan de cabo a rabo, o suponen un giro tan completo sobre lo ya existente que nos obligan a prestarles atención y a disfrutarlos. Es el caso del juego revelación de 2020: La tripulación, obra del alemán Thomas Sing, ganador de un montón de premios, entre los cuales el KennerSpiel des Jahres (la categoría del prestigioso premio alemán de juegos para jugadores expertos) y el premio al Mejor Autor de los Premios Dau Barcelona, otorgado por un jurado formado por autores.

Se trata de un simple juego de bazas, aparentemente. Las cartas se dividen en cuatro palos y medio (ya empezamos con algo que no se parece a nada), los jugadores juegan por turnos sirviendo una carta del palo que ha empezado la baza y la gana el jugador que ha jugado la carta más alta del palo de la primera carta. Vaya, como el tute o la brisca, La tripulación es un juego de bazas con sus propias peculiaridades, sin arrastres ni obligación de jugar una carta más alta. Es un juego cooperativo, es decir, que los jugadores están todos en el mismo bando y ganan o pierden juntos (son la tripulación de una nave espacial que deben gobernar). Hasta aquí, todo es conocido, excepto porqué cada partida es una misión distinta, que debe cumplir alguno de los jugadores o todos ellos, por ejemplo: «un jugador determinado no puede ganar ninguna baza», «no se puede ganar ninguna baza con un 9 (la carta más alta de cada palo)» o «el jugador que tenga el 4 del palo de triunfo debe ganar una carta determinada al azar». Además, y esta es la guinda, los jugadores no pueden enseñarse las cartas ni hablar entre ellos durante la partida, únicamente pueden comunicarse mediante un sistema simple y efectivo, pero que no siempre se traduce en una información completa o inteligible. ¿Verdad que ya no es únicamente un juego de bazas de los de siempre? Para redondear esta joya solo cabe añadir que el juego se compone de cincuenta misiones, cada una más compleja que la anterior, que convierte La tripulación en un juego adictivo, ideal para un grupo de jugadores que comparte juegos habitualmente.

Además, su autor no es un conocido de la industria, de hecho este es solamente su cuarto juego y el primero especialmente relevante. Thomas Sing, con seguridad uno de los hombres más felices del mundo a causa del reconocimiento y los premios que ha recibido durante el 2020, nació en 1961, es licenciado en Económicas y vive con su familia cerca del lago Constanza, en la frontera entre Alemania y Suiza. Es propietario de una tienda, lo que le permite disponer de mucho tiempo libre para crear juegos.

Su método creativo es tener siempre los ojos y el corazón bien abiertos, ya que para él la vida es excitante e inspiradora. Normalmente espera que una buena idea aparezca en su mente y luego da vueltas a esa idea hasta que se convence de que es una base suficientemente sólida para empezar a crear un juego, proceso que desarrolla con rapidez, puesto que le dedica toda la energía. No suele jugar juegos de otros autores, manteniendo así en todo momento la mente libre para sus propias ideas. 

Claro, La tripulaciónes su juego preferido, no solo por todas las satisfacciones que le ha reportado, sino porque le encanta jugarlo incansablemente. Lo que no le impide tener un recuerdo para su primer juego: The Key, un juego de deducción familiar inspirado en los sudokus y publicado también en 2020.