Devirpedia - Reiner Knizia

Reiner Knizia es el autor de juegos más prolífico de la historia. Esta contundente y exacta afirmación le define a la perfección. Desde su primer juego, Goldrausch(1990, aunque anteriormente había autopublicado algún otro juego), ha ganado más de ochenta premios y ha vendido más de veinte millones de ejemplares de más de seiscientos juegos distintos (incluidos muchos para teléfonos y tabletas), aunque es casi imposible establecer exactamente esta cifra, tal es la cantidad de ediciones, reediciones y variaciones con distintos nombres de sus juegos. Es legendaria la enorme carpeta que su asistente Karen Easteal paseaba cuando lo acompañaba a las más importantes ferias de juegos, con todos sus juegos ordenados perfectamente y con toda la información de en qué países están publicados, por qué editoriales, en qué lenguas y por cuantos años. Luego volveremos sobre sus juegos. Por cierto, Knizia asegura recordar las reglas de todos los juegos que ha creado, ahí es nada.

Nacido en 1957 en la pequeña ciudad bávara de Illertissen, Knizia es doctor en Matemáticas ("Mathematics is about models, and so is game design"). Antes de profesionalizarse como autor de juegos, trabajó buena parte de su vida como directivo en un banco. Durante esa época, se levantaba cada día a las 5,30 de la mañana para diseñar juegos, con lo que podía dedicar veinte horas semanales a esa tarea. Después de pasar veinte años en el Reino Unido, el Brexit le ha convencido de volver a Múnich, su tierra natal, "una gran ciudad donde vivir". Afirma que, a los diez años, al no poder comprar juegos, ya los inventaba y que después cuando ya pudo comprarlos, no le gustaban suficientemente y siguió inventando juegos.

Knizia tiene fama de jugar solamente sus propios juegos, no quiere influencias de otros creadores. Literalmente, "mis juegos favoritos son siempre los que estoy diseñando en ese momento". Muchos jugadores expertos consideran que es de los más grandes creadores de todos los tiempos y algunos otros piensan que sus juegos no tienen alma, que no cuentan realmente una historia, que se repiten continuamente, que Knizia no para de sacar juegos parecidos. A los jugadores no expertos eso les da igual, porqué sus juegos siempre sorprenden. Después de cuarenta años de creación ininterrumpida, asegura que continúa aprendiendo sobre cómo puede ser un buen juego, aun le cuesta comprender que convierte un juego en un gran éxito. Su principal razón para crear juegos es "bringing enjoyment to the people", esto es lo único que cuenta para él.

Precisamente, tras su inagotable creación continua de juegos, sus ideas constantes para nuevos juegos, con la inherente falta de tiempo para concretarlas en diseños y prototipos, aparece una de los dos paradojas que persiguen a Knizia, aunque él no las considera como tales: "People start stealing my ideas before I even have them!", afirma no sin cierta sorna y con autocomplacencia. En su opinión hay un montón de juegos aun no descubiertos en el universo que están esperando a ser diseñados por él.

Para él, el diseño de juegos es un arte, no una ciencia, para cada juego debe haber una aproximación distinta, de lo contrario, todos los juegos se parecerían. Una de las principales ideas que mueven su actividad como creador es la condensación de un juego en lo más básico. Confía absolutamente en su permanente equipo de una docena de probadores de juegos, y aun cree más en la opinión de los editores, a los que suele dar la razón cuando opinan que una creación suya no debe estar en el mercado.

Vale, Knizia es todo un personaje, pero ¿y sus juegos, por qué son importantes sus juegos? Imposible destacar solo algunos entre su ingente catálogo, Knizia no es un autor asociado a uno o dos grandes juegos. Se ha atrevido con todo tipo de juegos, familiares, infantiles o para jugadores expertos, con todo tipo de mecánicas, con cualquier tema posible, para cualquier número de jugadores, de reglas simples o complejas, aunque, todo hay que decirlo, no se conoce ningún juego de rol ni ningún wargame con su firma. Citemos algunos de sus juegos sobresalientes en orden estrictamente cronológico, con disculpas por la cortedad o la poca representatividad de la lista: Res Publica(1991), Modern Art(1992, un excitante y adictivo juego de subastas), En Garde (1993, una preciosa miniatura para dos jugadores), Kingdoms (1994, un simple juego de cálculo difícil de dominar), Medici(1995), High Society(1995, un rápido juego donde no gana el que más tiene), Colossal Arena (1997, la mezcla explosiva de las subastas y el bluf), Tigris y Éufrates (1997, un profundo juego estratégico con un innovador sistema de puntuación), A través del desierto (1998, una apasionante revisión del Go oriental), Samurai(1998), Ra (1999), Lost Cities-Exploradores (1999), El señor de los anillos(2000, uno de los primeros juegos cooperativos en el universo de JRR Tolkien), Taj Mahal (2000), Battle Line(2000, la simbiosis perfecta de diferentes juegos de cartas en un juego de cartas que no se parece a nada), Amun-Re(2003), Genial(2004, tan fácil como juntar fichas y sumar sus puntos, o no), Piko Piko el gusanito (2005, un divertido juego donde gana el más atrevido... si la suerte le acompaña), Risk Express(2006), Keltis (2008), Brains (2015, rompecabezas para todos los públicos), El Dorado(2017), LAMA (2019).

Analicemos uno de estos juegos. Lost Cities-Exploradoreses un juego para dos jugadores, compuesto únicamente por 60 cartas bellamente ilustradas de cinco colores, numeradas del 2 al 10 más tres cartas más por color, y un tablero totalmente prescindible, de una duración de unos 30 minutos. De entre las cartas de su mano (siempre ocho), cada jugador debe seleccionar una y ponerla en la mesa, para construir una serie de cada color, donde cada carta debe ser forzosamente superior a la anterior. Puede jugar una carta especial al principio de la serie de su color, lo que le hará aumentar la puntuación. También puede descartarse de una carta si ninguna le conviene. Cada jugador construye sus propias series. Después de jugar roba una nueva carta. Atención: en el mismo momento en que roba la última carta del montón se acaba la partida y se cuentan los puntos de cada jugador. Se juega tres veces y gana quien tiene más puntos en total. Simple, ¿verdad? ¿Banal?, en absoluto, porqué en cada jugada debes pensar si jugar o no una carta alta o baja y si abrir o no una nueva serie, porqué puedes robar la última carta descartada, porqué las series que no llegan a 20 puntos restan en vez de sumar y porqué el final de la partida, aunque anunciado, siempre, siempre es una sorpresa.

¿Y la segunda paradoja? Ahí está: "When playing a game, the goal is to win, but it is the goal that is important, not the winning". Para Knizia jugar es disfrutar de un tiempo estimulante. Claro, aunque podemos decir que el objetivo es ganar, pero jugar no va de ganar sino de compartir un tiempo mediante el juego. "In a good game, the losers also win!"