Devirpedia - Klaus-Jürgen Wrede

Para ir al grano, digamos que Klaus-Jürgen Wrede es un creador, no únicamente un creador de juegos. Claro, con el éxito mundial de Carcassonne (en ventas, en premios, en número de expansiones, en las críticas) cuesta decir esto. Empecemos por el principio.

Wrede nació en 1963 en Arnsberg (en el land alemán de Renania del Norte-Westfalia) en el seno de una familia de músicos. Estudió violonchelo y piano y a los 16 años compuso su primera obra. Estudió en la Musikhochschule y en la Universidad de Colonia, a la vez que se interesaba por la literatura y los juegos. En 1989 cuando visitó la feria de Essen por primera vez, ya era un conspicuo jugador. Quizá ahí decidió que los juegos también podían ser su vida. Terminados los estudios de música, teología y pedagogía, empezó a trabajar de profesor en un instituto de Colonia.

Publicó su primer juego en 2000, y no pudo empezar mejor, porqué ese juego era Carcassonne, que enseguida ganó todos los premios posibles y se convirtió, casi también enseguida, en un clásico. Antes había creado otros juegos que no habían visto la luz e incluso había escrito una documentada novela policíaca de corte histórico, Das Geheimnis des Genter Altars ("El secreto del altar de Gante", que no se publicó hasta 2015 y que no ha sido traducida a ninguna lengua). Esta novela es importante porqué demuestra su fuerte carácter creativo y porqué fue durante un viaje al sur de Francia, para documentarse en el país de los cátaros para su novela, que quedó fascinado por las ciudades que visitó, especialmente por la amurallada Carcasona. Ahí concibió el juego, como una simulación de la creación y el crecimiento de ciudades y castillos en la época medieval. De vuelta a Colonia escribió y desarrolló el juego durante seis meses y lo mandó a tres editoriales, de las cuales Hans im Glück respondió inmediatamente. Lo demás, la introducción de los meeples(piezas de juego de figura humana que hicieron olvidar las fichas cuadradas o redondas de siempre, que pasaron a estar presentes en multitud de juegos hasta simbolizar los juegos contemporáneos y, que sin ser una creación específica del juego, sí que se popularizaron a partir de él), el Spiel des Jahres, el casi nuevo concepto de un tablero de juego vacío que se va construyendo a medida que los jugadores depositan sus fichas en la mesa, las ventas millonarias..., ya es historia.

Wrede ha creado hasta la fecha, si dejamos de lado las docenas de expansiones completas o simples variantes de Carcassonne, otros dieciocho juegos, pero quien va a tenerlos en cuenta, al lado del poderío del hermano mayor. Bueno, él sí lo hace, él sí cree que otros juegos suyos deberían tener más relevancia, él sí los tiene entre sus preferidos, siempre al lado de Carcassonne, claro. Estos juegos son Mesopotamia (2015 y que le llevó tres años de desarrollo), Bali(2017) y Calavera (2019), de los cuales solo Bali ha sido publicado en el Estado español, la misma suerte que han tenido la mayoría de sus juegos, a excepción de La noche que cayó Pompeya (editado originalmente en 2004), un juego, por otra parte, muy bien valorado por la crítica.

De los juegos le interesan sobre todo la parte temática. Por eso la mayoría de sus creaciones beben de la historia o tienen su origen en un hecho histórico. En sus propias palabras, "los juegos deben transportarme a otras culturas, a otros mundos, sino no me interesan". En su mente, todos sus juegos comienzan en un tema al que le busca una mecánica acorde, nunca al revés, y de la forma más simple posible. Por ejemplo, de La noche que cayó Pompeya llegó a investigar hasta doscientas versiones y cambios en la mecánica. No le satisfacía completamente porqué el resultado era un juego demasiado complicado para ser divertido para un público familiar. Con Carcassonne no descansó hasta encontrar el equilibrio entre simplicidad de reglas y (suave) profundidad de juego.

Ahora vive cerca de Colonia, en un tranquilo ambiente rural, rodeado de animales. Juega siempre que puede, con su pareja y un reducido grupo de amigos. Y evidentemente en festivales y convenciones. Le gusta jugar a juegos que le hagan conocer mundos distintos al suyo y que no sean ni demasiado largos ni demasiado complejos, los que se conocen como juegos familiares con un plus de estrategia y complejidad, como son casi todos sus propios juegos.

Klaus-Jürgen Wrede sigue creando, sin parar. Anuncia dos nuevos juegos para 2021. Quizá, dice, vuelva a componer o a escribir otra novela, aunque ser un autor de juegos de éxito no le debe dejar demasiado tiempo para cultivar sus otras facetas creativas.

Lo que más le gusta: jugar, leer, estar con sus amigos... y el pan de jengibre.